Ayer, por primera vez en la historia, el Gobierno de nuestro país se rindió ante el chantaje de un terrorista. Después de varios meses de "huelga de hambre" del asesino De Juana (con todo tipo de privilegios penitenciarios) Zapatero se ha bajado los pantalones dándoles más motivos de alegría a su séquito de abertzales.
Eso no es más que la punta del iceberg del Gobierno más nefasto que ha tenido España en toda la democracia. Todos han cometido errores, de una u otra índole, pero Zapatero ha sembrado la semilla de la descomposición de lo que hasta ahora era una única Nación. 500 años de historia a la basura por la incompetencia de un rojo que no sólo ha conseguido sacarse de la manga varias "subnaciones" dentro de España, sino que ha logrado dividir radicalmente a la sociedad. Los cristianos son marginados mientras se hacen guiños a los musulmanes, las víctimas son despreciadas al tiempo que a los verdugos se les da un protagonismo que nunca deben merecer, el derecho a una libre educación desaparece, el número de abortos se dispara, la eutanasia es ya una realidad y para colmo, el Gobierno se indigna porque suene el Himno Nacional en una manifestación.
¿A dónde nos quieres llevar, ZP? Sin embargo, nos toca mirarnos un poco el ombligo porque, a pesar de todas estas barbaridades, la gente no se mueve. Sólo con el tema del terrorismo hemos visto una y otra vez el rechazo del pueblo a la política de este pseudogobierno. Un par de movilizaciones contra la LOE, una contra el matrimonio homosexual... ¡¡¡ESPAÑA DESPIERTA!!! Antes de que sea demasiado tarde, hay que dejarle claro a estos especímenes que no vamos a dejar que sigan burlándose de nosotros, o sino, como reza un cuadro en el archiconocido bar de carretera "Casa Pepe", pasaremos a vivir en un territorio de 17 tribus, antes conocido como España.
viernes, 2 de marzo de 2007
lunes, 29 de enero de 2007
Inmigración, ¿problema o solución?
Los últimos sucesos que han tenido lugar en Alcorcón vuelven a reabrir, con más fuerza si cabe, el debate de la inmigración. Y vuelven a sacar a la palestra una opinión que siempre he mantenido y por la que muchos me han tildado de racista. Los inmigrantes, indudablemente, hasta un cierto momento, han ayudado a España a cubrir algunos agujeros que nosotros, los españoles, por nuestras limitaciones no hemos podido o querido cubrir(como por ejemplo puestos de trabajo en la construcción).Sin embargo, la inmigración en nuestro país ha dejado de ser una solución para convertirse en un problema. No hay más que ver las encuestas del CIS, en el que desde hace años ha estado entre las 3 primeras preocupaciones de los españoles, incluso por delante del terrorismo o el paro. La llegada masiva de inmigrantes desemboca en cosas como las que hemos visto en Alcorcón, y que no hace mucho vimos, a mucha mayor escala, en Francia. Esas noches de quema de coches ya no nos quedan tan lejos amigos... La raíz del problema está, por supuesto, en sus países de origen. Es perfectamente comprensible que ante la pobreza, busquen una vida mejor en otro lugar, y a todos nos conmueve ver los cayucos atestados de gente moribunda que solo quiere una oportunidad. Pero ¿qué sucede?.
Miles de personas entran cada mes, como ilegales, en nuestro país. Miles de personas para las que España no tiene la solución, pocos encuentran trabajo digno y muchos acaban recurriendo a medidas desesperadas, como delinquir (robos, agresiones, asesinatos...). Alcorcón es sólo un ejemplo más de algo que muchos no quieren ver. Allí, tienen el caso de las bandas latinas, ghettos de sudamericanos que se creen los amos del lugar por ser latin kings o ñetas o dominican don´t play. Me da igual su nombre, han venido a otro país, y tienen que respetar las leyes que hay en este país. Si no, que cojan su maleta y de vuelta a su casa.
Esa gentuza hacen daño a su gente, porque muchos inmigrantes han venido aquí a ser uno más en la sociedad, y a España. Suene racista, suene xenófobo o lo que queráis, pero hay que buscar una solución drástica a la inmigración o se nos irá totalmente de las manos. Entre otras cosas por la profunda falta de identidad que vive nuestro país. Yo siempre he dicho: "no quiero que España llegue a ser como Francia". Los que habéis estado allí sabéis por qué lo digo. Allí la inmigración les ha sobrepasado, y por poner un ejemplo sencillo, tampoco quiero que mi selección sea como la suya, en la que el único de rasgos occidentales es el portero y el entrenador (que encima es imbécil). Tenemos varios frentes abiertos (los moros quieren recuperar Al- Andalus, las bandas latinas, mafias del este de Europa...), pero la sociedad sigue ciega ante este problema por el qué dirán.
Yo sé lo que pienso, lo digo y si a alguien no le gusta, lo siento. Pero para mí, la inmigración ya es un problema.
lunes, 8 de enero de 2007
Víctima del fútbol moderno
El virus llevaba incubándose un poco más de tiempo, cuando los jugadores se empezaron a preocupar más de ganar mucho dinero y tener preciosos ferraris que de llevar con orgullo una camiseta con tanta historia. Estoy hablando del caso del Real Madrid, pero hay muchos más casos. El fútbol se ha convertido en un sucio negocio en el que los jugadores que sienten los colores se cuentan con los dedos de una mano y en el que abundan los que se venden al mejor postor como auténticos mercenarios. Ejemplos como el de Paolo Di Canio, que volvió a la Lazio cobrando menos para aportar su granito de arena e intentar sacar al club de la profunda crisis que vivía, son imposibles de encontrar ahora.
Me estremece los que hablan de los clubes de fútbol como meras empresas. ¿Qué empresa tiene miles de seguidores que se dejan la pasta por verla todas las semanas, que se recorre el mundo siguiéndola allá donde va y que sufre cuando pierde? El fútbol ha sido siempre un deporte que mueve masas porque detrás hay un sentimiento, por eso nunca un club puede ser tratado como una empresa. Pero ahora importa más el marketing, vender camisetas en Japón, hacer una gira por la conchinchina, poner partidos cuando le venga bien al "pay per view"...
Volviendo al caso del Real Madrid, lo que pasó ayer contra el Deportivo se ha convertido en algo habitual. Una imagen lamentable, unos jugadores poco o nada implicados con el club y al final, una nueva derrota, algo a lo que desgraciadamente nos hemos acostumbrado. Y es que el virus del fútbol moderno ha contaminado al mejor club del siglo XX, y va a ser difícil encontrar la vacuna.
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